Así como identificamos cuando existe violencia doméstica en el hogar o el incesto y el abuso sexual, las víctimas generalmente no quieren hablar, porque temen o porque justifican al maltratante; algunos desarrollan indefensión aprendida, cuando otros le imitan y con él se identifican. Tan solo pueden darse cuenta los que no forman parte del grupo y no han estado expuestos al adoctrinamiento del grupo. Especialmente los que conocían a la persona antes de que perteneciesen a la agrupación, y no tan solo por haberse enajenado por causa de los exagerados compromisos con el grupo, sino también por la notable transformación en la manera de comportarse negativamente; pueda que se les note depresión o una actitud engañosa de pretensión de que son felices, cuando en realidad se vuelven más intolerantes, intransigente, controversiales, demandantes, imponentes, arrogantes y hasta agresivos. Estos cambios de personalidad son los indicativos que pueden dar señales de que una persona se ha hecho miembro de una secta destructiva. La peligrosidad de estos grupos está caracterizada por el nivel de daño que pueden causar. El daño es grave, consistente de torturas emocionales y hasta físicas, de abuso sexual, violaciones, actos violentos, etc. Se intensifica su peligrosidad por causa de que no existe conciencia acerca del daño, debido a que los miembros del grupo sectario están totalmente convencidos de que lo que se sufra, debe aceptarse por causa de la fe total en la buena intención de su líder; ya que bajo su dirección, tan solo se hará siempre lo más conveniente en dirección a alcanzar algún beneficio importante de superación.

Es importante comprender que las personas que entran en una secta destructiva quedan mentalmente programadas y manipuladas por las creencias desarrolladas. Si no reciben ayuda especializada, seguirán respondiendo a muchas de las ideas asimiladas, costumbres y hábitos, independientemente de que sigan o no sigan siendo miembros de la secta destructiva. En algunos casos, la programación mental a la cual son sometidos ha llegado a destruir destrezas básicas para entender el mundo, a sí mismos y para relacionarse con otras personas; y de estos los más afectados cognitivamente, han terminado desarrollando trastornos psicosomáticos. Quien ha pertenecido a una secta necesita desprogramarse del adoctrinamiento asimilado con ayuda especializada, de lo contrario intentará reestructurar una recuperación cognitiva, bajo la influencia de conflictos, traumas, hábitos, respuestas automáticas, ideas y silogismos falaces, interpretaciones adquiridas cuando eran miembros de la secta y creencias que seguirán manipulándoles inconscientemente. Las personas son programadas para que pierdan el sentido de la dignidad, la estima propia, el respeto hacia sí mismos y hacia los demás, para que confundidos pierdan seguridad en su propio criterio y recurran siempre a la dirección de un guía que les dirá qué hacer al momento de tomar decisiones; pierden el sentido del derecho que todos tenemos de reclamar respeto y aprecio, así como el de ofrecerlo. Las personas que han sido miembros de una secta sufren mucho emocionalmente y suelen experimentar grandes pérdidas económicas, pero las peores son la destrucción de hogares, los traumas por causa del maltrato experimentado, los crímenes contra ellos cometidos y en ocasiones culpa por también haberlos cometido, además de todo el sufrimiento causado a sus dependientes y familiares.

¿Por qué las sectas destructivas manejan el coaching
para manipular la voluntad de las personas?

Un coach es un profesional o experto en el ejercicio de estrategias con las cuales entrenan y capacitan a las personas en el desarrollo de destrezas y habilidades específicas que facilitarán la ejecución de alguna meta, objetivo personal, deportivo o profesional. Organizaciones legítimas y los grupos benéficos, filantrópicos o religiosos, así como los profesionales de la Salud Mental y Pública persiguen este objetivo. El problema no es lo que prometen, sino cuando esconden, engañan, manipulan, controlan, destruyen relaciones, frustran objetivos y hacen daño pretendiendo que cumplen con lo que prometen. Hay que tener mucho cuidado con todo discurso, conferencia o charla centrada en “redefinir el significado de los conceptos”, debido a que es precisamente lo que utilizan las sectas destructivas para conseguir una reforma de pensamiento en la manera de interpretarlo todo, y siendo engañadas las personas creen que están avanzando en lograr sus objetivos, cuando en realidad tan solo logran los objetivos del grupo, al someterse a los caprichos de los líderes de la agrupación. Las terapias, cursos y talleres que ofrecen las sectas destructivas pueden ser ofrecidos por profesionales graduados de universidades acreditadas. Por dicha razón, debido a que en las sectas destructivas cae cualquiera, independientemente de su nivel académico, no es un indicador de confianza el considerar a un grupo como no sectario destructivo, debido a que las charlas son ofrecidas por un profesional, así sea un psicólogo o un psiquiatra. Más bien podemos identificar a una agrupación como secta destructiva cuando aparecen reportes de maltrato, fraude, mentira y engaño. En el caso de las sectas empresariales de coaching coercitivo, la organización niega utilizar todo tipo de coacción, manipulación o maltrato; alegan ser una organización legítima de coach personal o empresarial, pero en realidad sus miembros son manipulados y controlados directamente por su coach. Por lo general, llaman a su coach con algún nombre común que implique algún nivel de sugestión, como por ejemplo: mi coach, mi guía, director, maestro, madrina, padrino, etc. Podemos sospechar que la persona es miembro de una secta empresarial destructiva cuando comienzan a desarrollar también fanatismo por la organización, creyéndola casi mágica o milagrosa y con el tiempo van desarrollando indiferencia hacia el sufrimiento, hacia las necesidades de sus seres queridos, anteponiendo las prioridades y objetivos del grupo por encima de las necesidades propias y de todos. Otro indicador es que comienza a realizar sacrificios grandes de dinero y trabajos voluntarios para el grupo, mientras va dejando de cumplir con sus responsabilidades familiares y económicas. Sin darse cuenta, la persona comienza a darle más importancia a cumplir con el grupo y debido a su cambio de interés, comienza a tener conflictos sentimentales y mal carácter. Lo que comienza como un deseo de cumplir con ellos se transforma en poco tiempo en una gran necesidad, aumentan las discusiones familiares y el abandono de las obligaciones económicas con la familia.

Debido a que para que un negocio prospere, se necesita que exista alta demanda del producto que se ofrece, y las sectas prometen resolver todo tipo de conflicto.

Las condiciones económicas de alta desigualdad social en los países, el alto porcentaje de la población bajo los niveles de pobreza, en adición a los problemas de salud y la idiosincrasia cultural y religiosa de la sociedad, pueden convertir a un país en uno de los más atractivos para toda persona que desee levantar el negocio de una secta destructiva. Las sectas destructivas prometen resolver conflictos de todo tipo, y la población de personas necesitadas en busca a una solución para sus conflictos económicos, sociales, laborales, de salud y familiares es muy alta. Lamentable los más necesitados de ayuda por conflictos emocionales, psicológicos y económicos se convierten en los más vulnerables de ser atrapados por las organizaciones que engañan con el fraude para ofrecer servicios de ayuda y superación personal.  

No existe regulación en la mayoría de los países, por causa de la libertad de culto; pero en base a nuestra experiencia y a lo que hemos observado que ocurre en ellos, a nivel judicial y político, sabemos que si existiese alguna regulación de multas y condenas para identificar a los grupos sectarios destructivos, sería posible también el surgimiento de grupos con poder económico que podrían conseguir concesiones especiales en su favor, para eliminar cualquier cargo. Se le haría más fácil a un grupo sectario económicamente poderoso manipular el sistema para alegar que son un grupo benéfico para la sociedad y no una secta destructiva; pudiendo hacer mucho más daño de esta manera. Por dicha razón, lo más importante es reconocer las características que identifican a grupo como peligroso o sectario, y estar alerta a los reportes de personas afectadas por crímenes de abuso sexual, violaciones, hostigamiento, sometimiento a la servidumbre, trata humana, maltratos, estafa, fraude, robo, persecución, etc.

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