¿Cómo son capaces de cambiar tu manera de ver e interpretar el mundo y la sociedad, con un buen lavado de cerebro?
Tomando el curso
“Filosofía para la Vida”
Es la antesala para formar parte del círculo interno de Nueva Acrópolis. En esas lecciones enseñan ideas que persuaden tu psiquis para que lo interpretes todo según lo explica la expresión que aparece en el enlace de la Revista Esfinge https://www.revistaesfinge.com/filosofia/filosofos/item/595-94el-mito-de-la-caverna:
¿Qué terminas creyendo?
Que el mundo es una caverna
Es como los acropolitanos llaman al mundo de las personas que no pertenecen a Nueva Acrópolis: “La Caverna.”
Puede observarse en este chat, cómo un miembro de esta organización muy preocupado le escribe a otro, que decidió pausar sus clases y participación en las actividades de Nueva Acropolis. La preocupación que manifiesta el que le escribe es que tenga cuidado de no terminar contaminándose con “la caverna”, con todo lo que no sea Nueva Acropolis. La persona se fue de todas maneras, y cuando regresó a retomar sus clases del Curso Filosofía para la Vida, el instructor le dijo: “¡Qué bueno que regresaste y no te dejaste contaminar por la caverna!”
Quien se convierta en miembro interno de la organización, terminará creyendo que tiene que evitar ser manejado como un esclavo infeliz, ignorante e inmoral de ‘la caverna’; y aunque el mundo exterior sea un peligro, tendrá que regresar a la caverna, para rescatar de ese lugar a la mayor cantidad de gente que pueda.
Les hacen creer que un filósofo acropolitano, un estudiante del “Curso de Filosofía para la Vida” es ese personaje, que sale de la caverna (sociedad actual, según Nueva Acrópolis) y deja de seguir a las sombras impuestas por los amos de la caverna. De esta manera rompe las cadenas para salir a la luz: “sabiduría y la verdad”.
Sin embargo, este filósofo acropolitano tiene que regresar, debe volver a entrar a la caverna, porque tiene que salvar y rescatar a la humanidad. De lo contrario, seguir a esas sombras significa ‘tener una vida de ignorancia en el mundo viejo, superficial y caótico.
Se reconocen como personas únicas, que luchan por “un bien común”, por “un ideal filantrópico”; y llegan a asumir un papel heroico.
Es bueno cambiar para ser mejor, desarrollar lo mejor y lo más bueno de sí mismo, pero no sentir que uno es superior a los demás. Lo que ellos definen como “mejor y lo más bueno de sí mismo’ resulta ser comportarte, valorar e intepretarlo todo en tu vida según como ellos piensen y les satisfaga. Cuando los acropolitanos comienzan a cambiar para ser mejor, empiezan a demostrar falta de interés y consideración, arrogancia, pretensión, menosprecio, y hasta agresión hacia sus seres queridos, los cuales generalmente no son miembros de Nueva Acrópolis.
‘El Mito de la Caverna’ es utilizado incluso como tema para captar asistentes a sus charlas de ingreso libre, donde desde primer momento te venden la idea sutil de que ‘ellos tienen la noble misión de ser quienes salvarán a la humanidad de la caverna’. Aquí unos ejemplos reales de publicidad para captar nuevos posibles adeptos (asistentes a charlas):
- Propaganda estratégica para captar nuevos adeptos con la charla «Mito de la Caverna de Platón».
Nueva Acrópolis dice a sus estudiantes y miembros que el mundo real es un lugar de personas infelices, ignorantes e inmorales, además, hacen alusión a que el mundo real es el mundo viejo, ‘es como si fuese la nueva Edad Media’, concepto que según los ex-acropolitanos aseguran, fue originalmente tomado de Umberto Eco (http://www.historiahoje.com.br/2015/08/10/basta-um-clique-umberto-eco-e-suas-legioes-de-imbecis/). Pero sea o no Umberto Eco el que expuso originalmente el concepto de despreciar a la ignorancia de la sociedad que no ha convertido a la educación en un valor vital para su desarrollo y supervivencia, el grave error que cometen los que entran en Nueva Acropolis es creer que existe una «realidad», que puede descubrirse a través de la lógica filosófica de quien consideren un sabio, y no a través de la validación experimental e investigación científica.
¿Cómo lidiar con el desprecio hacia la ignorancia, si nuestra civilización vive en el tiempo antiguo de las cavernas?
Amar es un valor humano universal y es muy mal visto el que alguna organización enseñe a despreciar al ser humano; por lo tanto, los acropolitanos promueven dirigir este sentimiento inducido en favor de la causa filantrópica de salvar a la sociedad de su ignorancia. Nueva Acropolis se atribuye la misión de salvar y rescatar a la humanidad para construir un mundo nuevo y major, y formar una nueva civilización con el trabajo gratuito de sus seguidores (estudiantes del Curso de Filosofía para la Vida, miembros e integrantes del círculo interno).
«Si las personas son ignorantes e infelices hay que ayudarles, y si es posible, rescatarles de este mundo perdido.»
Los estudiantes del Curso de Filosofía para la Vida son personas normales, no son ni raras ni extrañas, pero convencidos por esta idea y presionados emocionalmente por un grupo de personas convencidas de lo mismo, sienten la obligación de ser solidarios, compartiendo con ellos la misma misión: “construir un mundo nuevo y mejor”. El objetivo de esta misión compartida por todos los miembros de Nueva Acropolis provoca en ellos la sensación de pertenecer a un grupo muy especial. Se consideran personas únicas que luchan por “un bien común”, “un ideal filantrópico”, y por ello experimentan la sensación y obligación de asumir un papel heroico. Este tipo de expresiones se utilizan cotidianamente.
¿Si desean rescatar a la humanidad, por qué terminan rompiendo sus valores familiares y los lazos de comunicación con sus seres queridos?
Reuniones festivas, cumpleaños y actividades con familiares y amigos comienzan a ser canceladas por las nuevas responsabilidades desarrollando las actividades de Nueva Acropolis. Con el tiempo van rompiendo las relaciones sentimentales con quienes no son acropolitanos; porque una sensación de necesidad nueva comienza a dominarlos, inclinándoles a decidir elegir con quien pasar el tiempo. Una necesidad de reconocimiento inconsciente les pide pasarla con los más privilegiados del mundo, con quienes han aprendido a idolatrar porque les han convencido de que esas personas están dotadas de dones especiales. Inconscientemente comienzan a sentir una fuerte necesidad de aceptación y reconocimiento, para poder ser tan especiales como los más privilegiados del grupo. Piensan que aprendiendo de ellos, se transformarán en personas superiores también. Así terminan eligiendo “voluntariamente” pasar la mayor parte del tiempo posible realizando las actividades de Nueva Acropolis, sobre todo trabajando en el desarrollo y preparación de las actividades más importantes para los líderes de la organización, en vez de compartir con su familia o amigos. Una vez un ser humano se integra en agrupaciones de esta manera, la agrupación termina sustituyendo su grupo familiar y social. Una vez el acropolitano alcanza este nivel de consciencia, en donde se siente privilegiado si es aceptado por la agrupación, queda convertido en una marioneta totalmente manipulada por esta agrupación, ya que la agrupación determina cuánto vale su opinion, y quién merece más respeto y admiración. El acropolitano queda controlado fuertemente por sus nuevas necesidades psicológicas y emocionales, sin darse cuenta de cómo se ha ido desconectando y aislando de sus amistades y seres queridos.
¿Por qué llamar «CAVERNA» al mundo social externo al de Nueva Acrópolis ?
La palabra «caverna» está en español inconscientemente primada con la expresión «hombre de las cavernas». Nuestro cerebro ejerce diferentes funciones cognitivas (cognición- reconocimiento y asociación, lenguaje y memoria) que nos permiten responder, sin que estemos consciente de que están funcionando. Esta palabra está primada a nivel inconsciente con dicha expresión.
Incorporamos en la memoria a largo plazo expresiones basadas en conceptos semánticos asociados, como lo es la expresión «hombre de las cavernas». En todas las civilizaciones hispanas, en donde existe educación académica básica, a través de los cursos ofrecidos en escuelas elementales sobre la historia de la evolución del hombre, este concepto forma parte del conocimiento general que todos lo hemos asimilado. Al escuchar la palabra «caverna», inconscientemente asociaremos la palabra a la expresión «hombre de las cavernas», porque desde niños estamos escuchando esta expresión codificada por repetición, y como la hemos pasado a la memoria a largo plazo, puede manifestarse inconscientemente, como un recuerdo de la memoria implícita, y por lo tanto, también no declarativa. Esta ejecución cognitiva es un efecto de la memoria implícita, llamada «Primado Asociativo» (en inglés «Priming») [1] . Se han realizado muchísimos experimentos que demuestran el efecto de esta función. Por dicha razón, cuando escuchamos la palabra «caverna» inconscientemente traeremos a la conciencia todo lo asociado a la prehistoria, a la falta de conocimientos y a la ignorancia. El efecto es predisponer a la persona de antemano a que piense en lo cavernícola y lo salvaje. A partir de ello, las charlas y escritos estarán haciendo referencia a críticas sobre la falta de conocimientos e ignorancia; y por medio de la comunicación van induciendo poco a poco, un sentimiento de fuerte repudio hacia la ignorancia, hacia todo lo que se relacione con la falta de interés en estudiar y con la falta de conocimientos. El problema sin embargo que sin darse cuenta enfrentan luego, es que ‘los sentimientos suelen nublar la razón‘ y un intenso sentimiento de repudio comienza a desarrollarse en los miembros educados por esta organización, al punto del fanatismo. El menosprecio de sus líderes, maestros y del resto de los miembros de la organización les presionará, haciéndoles necesitar sentirse validados, respetados y estimados. Cuando comienzan a sentirse así es cuando comienzan a desear demostrarle al resto del grupo que también son sabios; pero si desde el principio no validaban si lo aprendiendo era cierto o correcto, mucho menos son capaces de hacerlo luego. Así es como terminan perdiendo su precioso tiempo, estudiando elucubraciones basadas en errores y confusiones escritas por otro ser humano como ellos, reconocido por su grupo como un ‘maestro’. A parte de la presión del grupo y otras razones, la idea errónea y creencia falaz que les captura y retiene inconscientemente dentro de la organización es la misma: creer que la «verdad» podrá ser hallada entendiendo las elucubraciones filosóficas de otra persona.
¿Cuál es la estrategia para poderles manipular?
Consiste en saber cómo jugar con su autoestima. El discurso del ‘Mito de la Caverna’ consiste en aprender a despreciar a los no que no saben lo que en Nueva Acrópolis han aprendido, y en menosprecian a los que no se esfuercen por comprender sus ideologías e interpretación sobre la vida y el ser. Son ridiculizados los que cuestionan lo que ‘no
les da la impresión de hacer sentido’. Entonces, mientras más de acuerdo y más conozcas su filosofía, más apoyado y respetado serás.
Por otro lado, los integrantes de las «Fuerzas Vivas” son tratados con mayor admiración, respeto y reverencia. Nueva Acrópolis utiliza el ‘mito de la caverna’ para dirigir a sus miembros (estudiantes del Curso de Filosofía) hacia el camino de las «Fuerzas Vivas», un grupo interno, secreto, que no se menciona ni en el curso introductorio, ni en su publicidad cotidiana; pero el curso introductorio (Filosofía para la Vida) y las clases que se deben tomar como miembro acropolitano, realmente desembocan en las Fuerzas Vivas. Los de las Fuerzas Vivas reciben cierta admiración social frente al neófito acropolitano. Frente a ellos son los heroes de Nueva Acropolis. Los que entran en Nueva Acropolis no quieren sentirse menospreciados, pero es lo que experimentan cuando comienzan a participar de charlas y reuniones más avanzadas. La necesidad de ser respetado aumenta en la medida que nuestro grupo de pertenencia comienza a herirnos el orgullo. En la medida en que más identificado uno se sienta con un grupo que podría menospreciar la estima propia, mayor será el temor que sentiremos a que nos puedan herir, y proporcionalmente mayor será la necesidad de eliminar la posibilidad de que bajo alguna circunstancia esto pudiese ocurrir. Dar el paso de formar parte de las Fuerzas Vivas se convierte en una opción rápida que podría eliminar la presión grupal con la angustia que lo acompaña. Las conferencias de Nueva Acropolis persiguen el desarrollo de nuevos valores y objetivos de vida que cambian los intereses de sus alumnos, haciéndoles sentir nuevos deseos, necesidades y valores que generan en ellos aspiraciones nuevas y admiración. Por tal razón, van imaginando las ventajas y los problemas que evitarían enfrentar, si deciden realizar el juramento. La ilusión de eliminar riesgos, miedo al fracaso y a ser rechazados o menospreciados aumenta y a su vez, la necesidad de tomar la decisión de dar el gran paso de incorporarse en las Fuerzas Vivas; por lo cual, generalmente cuando lo hacen, sienten la inmediata satisfacción de “elevárseles la autoestima». La ideología filosófica de Nueva Acropolis ejerce la función de una doctrina que justifica el compromiso de un juramento. Esta creencia doctrinal es la que lo justificará todo inconscientemente, con racionalizaciones que podrán negar y ocultar miedos, dudas y heridas a la estima. Estas estrategias se llaman Mecanismos de Defensa del Yo, y poseen el poder de controlarnos, porque responden a nuestros deseos y necesidades, desde el inconsciente.
¿Por qué llevan el mensaje a través de charlas?
Por el efecto que emocionalmente ejerce un grupo. La presión social posee el poder de controlarnos. Nuestro cuerpo reacciona, por la intimidación que la presencia de un grupo puede hacernos sentir. Frente a un grupo la mayoría de las personas son capaces de aceptar algo con lo que realmente no están de acuerdo, para no antagonizar y sentirse aceptadas. Los grupos tienen el poder de descontrolar a las personas y de someterlas a fuerte estrés por su presión. Bajo estrés toda persona entra en un estado de defensión; se pone a la defensiva por cuasa del instinto de supervivencia que le domina. Cuando estamos a la defensiva, no podemos razonar profundamente antes de responder o actuar; y si la cantidad de información percibida es extensa, la probabilidad de que podamos analizar o recapacitar lo que nos argumentan disminuye, haciéndose más fácil confirmar aseveraciones que en realidad son falaces, sin darnos cuenta.
El acropolitano asciende a un nivel de distinción más alto cuando entra en las «Fuerzas Vivas«, pero este grado conlleva la prestación de un ‘juramento de obediencia’ a sus superiores, a los que se encuentran en la cúspide o cúpula de la organización. Cuando se hace referencia a «los mandos de Nueva Acropolis» es acerca de los líderes superiores que emiten toda orden, y son los que pueden controlar a todos los miembros de la organización. Quien pertenece a las Fuerzas Vivas, tiene que obedecer ciegamente, y comportarse sin fallar ni protestar. No puede demostrar oposición alguna. No le está permitido tomar en cuenta cualquier asunto de su vida personal, así sea algún problema con su trabajo, porque el compromiso adquirido con las Fuerzas Vivas exige que los asuntos de Nueva Acropolis pasen a ser la prioridad sobre todo en la vida; por encima de sus responsabilidades económicas, académicas o sentimentales por asuntos de pareja, familia, amistades y por encima de cualquier necesidad que tenga alguno de sus seres queridos. Son acondicionados a la idea de que es necesario obedecer excelentemente para poder llevar a cabo con éxito «esta loable misión de rescatar y salvar a la humanidad de los amos de la caverna y de la ignorancia”.
¡Construir un mundo nuevo y major!
Sin embargo, con una justificación inicial de tipo filosófico, terminan actuando sin filosofía, aislados del mundo real y separados de sus intereses personales.
Las siglas internas de las “Fuerzas Vivas” es “FF.VV”. Son personas muy especiales para Nueva Acropolis; son el grupo especial que lleva a cabo la misión importante de «ir en contra de la corriente, para salvar al mundo de los ‘amos de la caverna’, de la ‘ignorancia’ y el ‘caos’.
La ideología filosofica los persuade con la creencia de que, por ser miembros de las Fuerzas Vivas están siendo los protagonistas de un proyecto único: “construir un mundo nuevo y mejor”. La distinción de un uniforme militar refuerza aún más la sensación. Y similar al ritual de una doctrina religiosa, realizan actos ceremoniales. Por ejemplo, de acuerdo con una de las tres secciones internas, una femenina y dos masculinas; deben realizar el SALUDO NAZI. Las Fuerzas Vivas participan de formaciones de grupos, para realizar el saludo cuando izan su bandera. Cantan el himno acropolitano y marchan al estilo militar. En adición, realizan ceremonias y llevan a cabo actividades reconocidas oficialmente como rituales. Ingresan también en templos obscuros para saludar el símbolo acropolitano real llamado “Águila Solar”, antes mostrado abiertamente, pero ahora reemplazado en público con un logotipo. También realizan el saludo llamado “brazo en alto” al estandarte de Fuerzas Vivas, además de repetir el lema y consigna del cuerpo de Fuerza Viva, al cual pertenecen: Brigadas Femeninas (BBFF.), Brigadas Masculinas (BBMM.) y el Cuerpo de Seguridad (CDS.)

Para los integrantes de las Fuerzas Vivas, identificarse como “filósofos y discípulos acropolitanos”, es lo que les da valor a la vida. Esto implica el que como consecuencia, ‘dejan de ser dueños de su propia vida’, para consagrarse a una obediencia absoluta hacia “el Maestro” o hacia “la Maestra”. El Maestro es quien haya podido instituírse como ‘el sabio‘, al cual todos tienen que obedecer. Ser filósofo acropolitano consiste en pasar el mayor tiempo posible laborando con su grupo, sin esperar retribución alguna por su trabajo. Tiene que donar su trabajo como un voluntario, altruistamente. El trabajo es extremadamente sacrificado y estresante. Conlleva tener menos horas de sueño. Tienen que estar dispuestos a enfrentar demandas de trabajo, que implican alto grado de angustia, estrés y por lo tanto, también enfermedades como consecuencia, pero todo lo tiene que ignorar porque toda necesidad personal pasa a un segundo lugar. La idea racional de obedecer para poder “cumplir con el deber” y “construir un mundo mejor” es inducida como el valor más alto que se puede sentir; y cuando la persona llega a este punto, obedecer las órdenes se convierte en su mayor obligación.
Según la doctrina filosófica de la Nueva Acropolis, el mundo es la caverna y solo Nueva Acrópolis es el camino de luz y sabiduría para salir de ella (la caverna) y salvar al mundo del caos y la ignorancia.
Nunca aparece un atisbo de ese mundo nuevo y mejor, ni el amor a la humanidad, porque por principio, alejan a sus adeptos de la sociedad y de la vida normal. Otra racionalización doctrinal que ofrece justificaciones que no les deja darse cuenta de lo que les pasa, es creer que ellos pertenecen a un “Mundo Nuevo”, y que por causa de las ‘realidades negativas del Mundo Viejo’, los integrantes de Fuerzas Vivas tienen que sacrificar su vida trabajando y obedeciendo, para salvar a la humanidad, reclutando nuevos miembros.
Nueva Acrópolis busca obtener más gente, y los adeptos no pueden darse cuenta de que Nueva Acropolis les exige sin límites seguir reclutando cada día más personas, porque cada persona adicional representa un aumento en su caudal de dinero.
¡La gente es capital y el capital es dinero!
Nueva Acrópolis públicamente oculta que está organizada según un sistema piramidal secreto y la obediencia ciega que demanda a sus miembros. Está organizada para que los Maestros puedan dirigir dictatorialmente a los miembros de la organización. Exige que las instrucciones de los Maestros se conviertan en prioridad de vida para sus miembros, y como consecuencia estos se exponen a sufrir todo tipo de daño, sin importar las consecuencias negativas ni cuanto hieran o destruyan sueños de toda la vida, previas aspiraciones o relaciones con los seres queridos. El daño y la destrución que es capaz de causar, es lo que sin duda alguna, la convierte en una secta destructiva. El concepto del ‘Mito de la Caverna de Platón’ se convierte en el valor que determinará el curso de las decisiones y comportamiento de estas personas.
Muchas personas que han sido miembros de Nueva Acropolis narran anécdotas sobre cómo herían su estima, cómo dentro del grupo aprendieron a discriminar con arrogancia y orgullo a otras personas por no encontrarse al nivel especial de los privilegiados del grupo; narrran cómo sufrían y se angustiaban por el maltrato del grupo, amarrándose a sus propias necesidades emocionales, sin darse cuenta; narran también cómo llegaron a creer en los misterios esotéricos, ilusionados con poder verlos y sentirlos; pero también narran la sensación de miedo a los poderes ocultos. Nadie quiere sentir angustia ni miedo, por lo que tratamos de hacer lo que se pueda para no sentirlo. Cuando las emociones son intensas, es difícil recapacitar y poco se puede reflexionar. Los testimonios narran indignación por no haberse podido dar cuenta de que fueron convertidos en esclavos de una persona más sabia que ellos, a la cuan llamaron ‘su maestro’. Sienten gran idignación por haber sido capaces de otorgarle tanto poder a una persona para que les ordenara la vida, porque hacían todo lo que él maestro les pedía. Los testimonios narran lamentación por haberse aislado de la sociedad, por haberlo sacrificado todo, y por haber cedido y perdido sus derechos, aceptando ser tratados como simples esclavos. Lamentan no haberse dado cuenta de cómo sus relaciones de pareja, familia y amigos fuereon afectadas. Lamentan haber perdido lo que tenían y lo que eran, porque perdieron también su identidad individual, convirtiéndose en un número más, en una simple representación del grupo.
Matsukawa, Junko; Joan Gay Snodgrass; Glen M. Doniger (2005). «Conceptual versus perceptual priming in incomplete picture identification». Journal of Psycholinguistic Research (en inglés) 34 (6): 515-540. PMID 16341912. doi:10.1007/s10936-005-9162-5.









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